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Con Piscis se cierra la rueda zodiacal, y son
justamente los peces quienes evidencian con claridad que se trata del punto de
unión entre el final de ciclo y la fertilidad de otro nuevo que se iniciará
próximamente. El antiguo regente de este signo era el jovial Júpiter, pero en
los nuevos tiempos se le asignó al planeta Neptuno su tutela considerando que
éste representa de mejor manera las
características del signo.
Este es un dios complejo y multifacético, como
la mayoría de los dioses. Antes que
nada recordemos que cuando Júpiter logró liberarse y rescatar a sus hermanos del
poder despótico de Saturno, dividió el reino en tres partes: a
Plutón le quedaron las profundidades
bajo la superficie de la tierra y el submundo, a
Neptuno los mares, las aguas
corrientes y los lagos (los ríos tenían dioses propios de menor rango) y en un
gesto de generosidad extrema consigo mismo, se reservó los cielos. En aquellos tiempos cada ciudad tenía
también un dios tutelar, y eran los mismos ciudadanos los que los elegían. Cuenta la historia que aún cuando
Neptuno fue muy generoso con distintas poblaciones, sin embargo nunca contó con
el voto popular, parece que a los ciudadanos de aquellos tiempos no les gustaba
demasiado este dios de temperamento cambiante y con una apariencia poco
agraciada. Sabían que tenía un
carácter bastante hostil, y como digno representante de las aguas profundas en
aquellos momentos en que las emociones lo desbordaban, tenía arranques brutales
imposibles de prever o detener; sin medir consecuencias, podía provocar
tempestades, inundaciones o sequías devastadoras cuando entendía que no había
sido bien considerado.
Pero no siempre era tan huraño, en otras
ocasiones se lo asociaba justamente con la fertilidad porque las tierras de los
campos se volvían productivas gracias a las aguas que surgían de sus fuentes, ya
que se sabía que con un solo golpe de su tridente podía crear vertientes de agua
fresca y pura y, no sólo eso, como también estaba asociado a los caballos, los
mitos narraban que con un similar toque había creado a este animal.
Estas historias narran la complejidad del
temperamento de Neptuno, y pueden servirnos de ayuda para comprender un poco mas
a los piscianos. Observemos que en
una primera instancia hablamos de un natural potencial de una fertilidad
riquísima (que podría ser canalizada a través de diferentes actividades
laborales, artísticas, espirituales, etc.) pero paralelamente no dejamos de
considerar que estas personas pueden tener un humor desbordante y totalmente
descontrolado cuando algo las sacude emocionalmente, en tales ocasiones la
fuerza que son capaces de desplegar no tiene límites. Uno de sus temas de mayor
sensibilidad es, sin duda, el hecho de percatar que han sido rechazados o
desatendidos de alguna manera.
Otro aspecto de Neptuno que también puede ser
muy esclarecedor es el hecho de
conocer que tuvo varias esposas, todas ellas con perfiles muy distintos entre
sí, conocerlas puede ayudarnos a entender algo de su “aspecto femenino”. Podemos comenzar hablando de
Anfitrite, la diosa del mar, ella
brinda la capacidad de conexión profunda con el inconsciente que habilita al
signo con la sabiduría que reside en estas profundidades, así como también con
el peligro de quedar inmerso y atrapado por tales abismales honduras. Anfitrite aporta la capacidad de
conectarse con vivencias y sentimientos de personas conocidas, grupales o
sociales como si fueran vivencias personales, esta diosa aporta una dimensión
trascendente, sutil, artística o mística al signo.
Podríamos decir que en su polo opuesto se
encuentra la Medusa, algunas fuentes dicen que fue violada por Neptuno, mientras
que otras afirman que fue una más de sus numerosas consortes.
Esta diosa tenía su cabeza cubierta de
serpientes y era capaz de paralizar a quien la observara, representa el aspecto
mas oscuro del signo, el que manifiesta incapacidad de perdonar aquello que
considera una afrenta y es un aspecto bastante sombrío (no consciente) del signo
que es importante traer a la luz .
Para finalizar también debemos recordar que
estuvo casado con Démeter, una diosa que paso por muchos sufrimientos cuando
Plutón raptó a su hija, pero que contrariamente a la Medusa se transformó en una
diosa asociada a la fecundidad de la vida, capaz de nacer y morir junto a la
naturaleza siguiendo el ciclo anual de la tierra.
Como vemos, las diosas manifiestan aspectos
piscianos que es importante tener en cuenta al observar a Neptuno, en un mundo
donde las oscuridades del mundo emocional personal y colectivo se entremezclan
con las infinitas posibilidades y riquezas del mundo sutil.
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